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Las tapas de Puro Barullo

Valeria Seoane diseñó la colección de narrativa Puro Barullo

“Refleja la unidad en las individualidades”

por José Mariano Albamonte

La colección Puro Barullo de la editorial Hormigas Negras, está diseñada por la artista plástica y diseñadora gráfica Valeria Seoane. “La premisa fue reflejar, de la manera más auténtica posible, lo que el autor había imaginado”. Valeria trabajó distintas opciones para cada libro. Luego los autores pudieron pensar y elegir. Todas las propuestas tuvieron “un foco en común muy claro: hacer una colección que lograra la unidad en las individualidades, respetando la identidad de cada libro, con diferencias de gráficas, estilos y paletas cromáticas, manteniendo algunos elementos que le dan armonía a Puro Barullo, a partir de la tipografía, de los círculos transparentes que se superponen y varían de color según la tapa y la personalidad de su autor”.

Fotos, ilustraciones, collages, todas las tapas son distintas e “insinúan algo del contenido, de las historias, desnudan un poco la esencia de cada libro”.

Para Los novios muertos, la novela de Andrea Álvarez Mujica, Valeria planteó las siguientes opciones: la máquina de escribir Olivetti, que finalmente quedó, tres versiones de flores del Parque Lezama y dos ventanas, una con pájaros negros y otra sin pájaros. Andrea Álvarez Mujica cuenta que “cuando recibí las tapas supe de inmediato que iba a quedar la máquina de escribir, aunque me gustaban todas. Las dos ventanas eran increíbles porque tenían la luz que se describe en la novela, la luz azul que inspira a Carla, la protagonista. Los pájaros negros me hicieron pensar en la muerte que llega y, si bien esas ventanas eran geniales, con una luz encantadora, me pareció que daban la idea de un tipo de novela más poética o abstracta”.

Andrea envió las opciones de tapa a sus amigos y familiares para que eligieran la que más les gustaba. La respuesta fue unánime: todos se quedaban con la ventana sin pájaros. “Creo que Valeria pensaba igual que yo, que había que poner la máquina de escribir, a ella no le pregunté porque si ella elegía también la ventana sin pájaros, por ser la experta en el tema y la creadora de las tapas, me iba a influir. Así es que contra todas las opiniones me quedé con la Olivetti”.